YouTube, en la mira de los actores argentinos

El litigio de SAGAI contra Google Argentina por el pago de derechos de autor por la reproducción en esa plataforma de series y películas nacionales lleva cuatro años. La nueva normativa en la Unión Europea acelera los tiempos.

La batalla es desigual, pero los actores argentinos ya anunciaron que no hay tregua. El litigio que la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI) mantiene hace ya cuatro años contra Google Argentina (filial local de la megacorporación propietaria de YouTube) por los derechos de propiedad intelectual por la difusión de contenidos audiovisuales, pasó a otro nivel, luego de que el Parlamento Europeo aprobara la semana pasada una normativa que procura obligar a las plataformas digitales a celebrar acuerdos con quienes generan esos contenidos.

Así lo informó la organización que representa a los intérpretes, que lanzará una campaña de concientización respecto del pago de derechos a los autores por la difusión de obras culturales. En rueda de prensa, los actores Jorge Marrale y Osvaldo Santoro, presidente y secretario general, respectivamente, y Sebastián Bloj, asesor letrado de la entidad, recordaron que SAGAI es la primera asociación que litiga por este tema en todo el mundo.

“El objetivo es generar conciencia sobre la necesidad de que las plataformas digitales paguen por la difusión de obras culturales”, explicó Santoro. Bloj aseguró que en la Argentina no sería necesaria una ley como la aprobada en la Unión Europea, “puesto que los derechos de autor, aun cuando las plataformas no existieran, ya están comprendidos en la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, sancionada en 1933.

Desde SAGAI adelantaron que Axel Voss, el eurodiputado democristiano alemán que fue uno de los principales impulsores del debate que comenzó en Europa hace tres años, vendrá a la Argentina, invitado por SAGAI, y también se prevé una campaña de difusión de célebres piezas audiovisuales locales que se verán “congeladas”, como un modo de advertir sobre el modo en que sobre todo YouTube pero también otras plataformas de streaming reproducen esos contenidos sin pagar derechos de autor.

Precisamente, SAGAI es la entidad que se encarga de cobrar y distribuir esos derechos entre los actores de cine y televisión, cuyas creaciones e interpretaciones se ven en Internet. Junto a la reproducción de esos videos subidos a su plataforma, superado un piso de visualizaciones, YouTube postea publicidad que le permite monetizar en beneficio propio la difusión de material ajeno, alcanzado por las leyes de propiedad intelectual. El objetivo es que Google pague el canon correspondiente.

No es sencillo calcular, de prosperar la demanda de SAGAI, la millonaria cifra que debería pagarle Google a los actores argentinos. El cómputo sólo debería considerar las reproducciones de videos realizadas a través de dispositivos de la Argentina. Es decir, no se podría, en principio, exigir el pago de derechos si la visualización se produce en otro país, lo que supone un limitante para la ley argentina.

Según SocialBlade, una herramienta de análisis estadístico de redes sociales, el estimado de la monetización de los canales de YouTube de Telefé y Canal 13, los que más ficciones nacionales emiten, indica facturaciones de hasta 266.200 y 550.500 dólares mensuales, respectivamente. De acuerdo al convenio que regula las alícuotas por derechos de autor, a SAGAI le corresponde percibir el 2% de lo que se recauda por publicidad en televisión abierta, el 2% del monto total de abonos de tevé por cable, y el 2% de la taquilla del cine. Precisamente los canales han sido citados a declarar por los abogados de Google Argentina, que argumentan que la empresa ya abona derechos a las señales.

En cualquier caso, a cuatro años de iniciada la causa, todavía no se ha resuelto el planteo de competencia: si la cuestión corresponde a la justicia ordinaria o al fuero federal. Mientras litiga con Google, SAGAI ya ha entablado negociaciones en términos más amables con otras plataformas de streaming, como Netflix y Flow.

“Internet debe ser libre, pero no gratuita. Cuando uno paga una conexión a Internet, las empresas se benefician de los contenidos que se suben, pero cuando se pretende cuidar el derecho a la propiedad intelectual, las empresas aducen que se trata de censura”, dijo Marrale. Y Santoro apuntó a falta de regulación del Estado en la custodia de los derechos de autor: “En Youtube hay capítulos enteros de series argentinas, pero nunca vas a encontrar capítulos enteros de Lost, por ejemplo, justamente porque en Estados Unidos hay controles que acá no hay”.

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